Confieso: me gustan los desfiles

Desfile 12-O (¿o de la victoria?)

Desfile 12-O (¿o de la victoria?)

Lo reconozco: me gustan los desfiles; especialmente los militares. Y el pasado día 12 gocé.

Me gusta contemplar el transcurrir trompetero del río con todo su atavío de perifollos por televisión, por aparecer enmarcado y por estar dotado de voz instructiva. Cuando los contemplo no veo ni guerra ni preservación de paz; me abstraigo sin más en solamente lo que veo y oigo, sin pensar en más representación, y convierto el chimpúm en cuadro constructivista en el que un conjunto de piezas mecánicas compuestas de pistones y bielas parecen mover un gran teclado mecanográfico mudo de signos.

Creo que este placer contemplativo tiene su origen en aquellas batallas que organizábamos mi amigo Joan Ignasi  y yo, a base de diminutos soldaditos, cuando creíamos que las guerras solamente existían en los juegos de infancia. Yo siempre tenía a los americanos porque él siempre quería a los rusos, y yo no sabía por qué, porque estos últimos eran los malos. Sí, porque en el kiosco se vendían caretas de demonios rojos con cuernos, con la cara de Khrushchev, que según me dijo mi madre era un señor ruso.

El constructivismo marcial de este 12-O me ha deleitado e instruido a partes iguales, por lo cual les hago partícipes de algunos pequeños detalles, siendo éstos, siempre, los más enriquecedores:

  1. La primera imagen que vi al poner la tele fue la de unos Colibrí y unos Super-Puma revoloteando por los aires madrileños.

Y digo yo: que lo de Colibrí vale, pero lo de Puma… No tienen alas pala volar, aunque es verdad que sí garras.

  1. Determinada porción del teclado andante me llamó especialmente la atención por su buen sabor que dejaba su visión. El relatador informó de que se trataba de un cuerpo conocido por su característica boina color mostaza.

Y digo yo: que cuidado tengan en sus andanzas de no mancharse de color kétchup.

  1. Me encantó el toque paradójico de que desfilaran los regulares de Melilla con fajín azul porque eran de Ceuta.

Y digo yo: que si la barra de cuarto pesa un quinto y el quinto contiene un cuarto, ¿por qué no van a poder ser de Ceuta los regulares de Melilla?

  1. Se informó de que en el desfile participaba mister universo.

Y digo yo: ¿Se tratará del Chuchenaguer? Hace poco estuvo por aquí.

  1. Me llamó poderosamente la atención la clase y estilo del saludo de guante blanco del rey. Y no menos, la rigidez marcial de la reina.

Y digo yo: que me acuerdo: “¡La palma de la mano hacia abajo, el brazo perpendicular al cuerpo y la punta de los dedos en la sien! ¡Joder!” También quedó patente que la reina no padece escoliosis; ¡por Ares, qué tiesa!

  1. Vi que con la legión también desfilaba Pepe.

Y digo yo: que los legionarios siguen a pelo-pecho descubierto y a paso jilguerillo, pero que se están ablandando… ¡Pepe era una oveja!

  1. Pero la virguería acrobática la realizó la Guardia Civil vestida de gala, que tocaba la trompetilla mientras montaba al trote.

Y digo yo: que tiene tanto mérito como pintarse los ojos montada en un carro de arriero haciendo camino por una vía romana.

Sí, me gustan los desfiles.

PD. El de la foto es mi papá un 12-O de los auténticos, de los de raza. Era empleado de banca pero por alto y guapo le hicieron cabo gastador. Sé que podría ser el desfile de la victoria pero prefiero el primero.

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